Lo más difícil de entrar en el mercado laboral es romper ese diabólico círculo vicioso de “como no tienes experiencia, no te contratamos – como no te contratamos, no tienes experiencia”. Es una paradoja aparentemente perfecta, sin fisuras. Sin embargo, no todo está perdido. La actitud es uno de los poderes inalienables del ser humano. Solo uno mismo es soberano del sentido de su actitud. No renuncies nunca a esa poderosa capacidad de decidir cómo te vas a enfrentar a cualquier reto y recuerda que, si otros lo hicieron, tú no vas a ser menos.

Es determinante, pues, que mantengas un significativo talante de resistencia. Y muy recomendable que pongas la autoestima a buen recaudo. Encontrar el primer trabajo no es precisamente una tarea fácil. Debes acomodar tus expectativas a tus posibilidades y, por lo tanto, estar preparado para sostener una situación de incertidumbre que, en cualquier momento, cesará. De eso no tengas duda.

Es básico para reducir al máximo la resistencia a romper el círculo maldito que empieces a “buscar trabajo” antes de realmente empezar a hacerlo. Esta incongruencia tiene su miga. La predisposición para ser un buen candidato debe comenzar cuanto antes. Esto significa que debes planificar actividades (asistencia a ponencias, escritos publicados, colaboraciones con ONGs, estancias en el extranjero, desarrollo de tus propias redes sociales…) que, dentro de tu vida normal, puedan aportar calidad a tu curriculum y que se hayan venido desarrollando desde mucho antes de iniciar tu búsqueda de empleo.

Con la profusión de información y contactos que el mundo digital ofrece, es interesante que investigues sobre quiénes son las personas más importantes en el sector que quieres trabajar. Tener referentes adecuados es una muy buena manera de estar al tanto de nuevas oportunidades de empleo. Y muchas de estas personas, además, realizan desinteresadamente, labores de mentorización que son un excelente trampolín para los estudiantes.

Como en la vida, en el terreno laboral hacer las cosas bien es una forma de acercarse al éxito. Es fundamental que pongas pasión y profundo interés en tu carrera profesional. Imagina dónde quieres llegar y traza un plan. La ambición sana es un excelente motor y un eficaz acicate. Busca lo mejor que hay en ti y ofréceselo a los demás.