2022 - Research institute for the future of work IZA arşivleri - News Text  Area

Para tu abuela, el futuro era lo que ocurriría dentro de 50 años. La estabilidad era la tónica habitual. Los cambios necesitaban de muchos años para operarse. Todo era a fuego lento. Ese tempo sostenido, plácido, sosegado, tan propio de los entornos rurales ya pasó. Con el establecimiento de las grandes ciudades, la consolidación de las comunicaciones ferroviarias y la implantación de los tendidos telefónicos empezamos la carrera acelerada hacia el futuro. Si para llegar a ese punto necesitamos casi dos mil años, no nos hizo falta ni un 10% de ese tiempo para llegar al siguiente. El siguiente es en el que tú te encuentras: en el siglo de internet y la globalización. Y ahora estás a punto de entrar en la Era Vertiginosa, donde los cambios van más rápidos que el propio tiempo.

Intenta imaginar cómo será el futuro en el trabajo. Te damos unas pistas para facilitarte el ejercicio.

  1. Trabajo en remoto. No solo el covid y sus consecuencias son los motores de esta nueva modalidad de empleo. La aldea global proporciona unos contactos planetarios y las nuevas tecnologías permiten conexiones que hasta hace muy poco eran impensables. Las implicaciones psicológicas, económicas e incluso sociales del teletrabajo tienen que ser administradas correctamente. Ese es el reto de tu generación.
  2. Multifunción. Cada vez es más frecuente complementar la especialización, el gran bastión del siglo XX, con un enfoque más renacentista y completo del trabajador. La tendencia es hacia el polímata. Tenlo muy en cuenta. No abandones disciplinas por entero. Tratar de retener conocimientos complementarios en numerosas materias. Ser experto es un gran baluarte, pero en los tiempos que corren es claramente insuficiente. 
  3. Equipos cambiantes. Los miembros de los equipos deben ser versátiles y la organización de la empresa debe favorecer el desmantelamiento ágil de equipos y la búsqueda de nuevos participantes más adecuados a las nuevas circunstancias. Como en los decimonónicos bailes de salón, tienes que acostumbrarte al cambio de pareja sin que se desajuste la coreografía.
  4. Volatilidad. Pero en sentido positivo. Como oposición al aburrimiento. Las carreras profesionales antaño podían desarrollarse en una única empresa. Es recurrente el ejemplo del botones que llegaba a director de hotel. Eso se acabó. La experiencia profesional se cimenta en proyectos, no en empresas. Se ha instalado la “cultura del videojuego”. Se empiezan y se acaban partidas de manera constante. 
  5. Tolerancia al fracaso. Los fracasos en estas condiciones aceleradas son un peaje que hay que pagar y cada vez son más las empresas que lo pagan con gusto. Nuestra sociedad siempre ha ocultado las equivocaciones como algo vergonzoso y al principio te costará asumirlo. Sin embargo, el motor del progreso, incluso de la propia Naturaleza, es ensayo y error. Aprende de tus fracasos; es una escuela impagable.

Con todas estas piezas, tan distintas de las que usaban tus padres, ¿cómo vas a prepararte para el trabajo del futuro?