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Desde que Charles Darwin se atrevió a divulgar su gran teoría hasta hoy han pasado casi dos siglos. Desde entonces ya sabemos que la selección natural actúa eliminando a los menos aptos. Y que, por tanto, la fórmula secreta para sobrevivir es adaptarse. El término “resiliencia” (que, curiosamente, obtiene su primer pico en búsquedas en Google la primera semana que se decretó el estado de alarma en nuestro país) hace referencia precisamente a la habilidad de adaptarse y es desde hace unos años una de las más buscadas “soft skills” en los procesos de selección de personal.

Los cambios siempre han sido una constante en la vida. Sin embargo, ahora se suceden cada vez con mayor frecuencia. Y está claro que el tipo de vida de tus tatarabuelos era bastante más pausado que el tuyo. El ritmo ahora es frenético y la necesidad de mantener el paso es más importante que nunca.

En este nuevo panorama, tan movido, las nuevas generaciones lleváis ventaja. Os encontráis en vuestro hábitat natural: el cambio constante y la estimulación sostenida. La cultura del videojuego lleva implícitas esas características: ambiente desconocido, retos inacabables, alerta constante y vocación de juego continuo. Parece que los nativos digitales no solo habéis sido moldeados para manejaros con agilidad al comunicaros con pantallas. También la plasticidad de vuestro cerebro se ha adaptado a las nuevas condiciones y exigencias cognitivas que el mundo de las nuevas tecnologías alumbra.

Sin embargo, no hay que olvidar que esta demanda continua de atención tiene también su contrapartida. El compromiso y la lealtad, en forma de adhesión a un proyecto, también son primordiales en la búsqueda del éxito. Lo que ocurre en ocasiones es que resultan incompatibles con un estado de ánimo inquieto e impaciente. Es fundamental, pues, encontrar el equilibrio. Y si abrazar los cambios es una conducta adaptativa, moderar la búsqueda de nuevos estímulos es una inercia que conviene que aprendas a vencer.

El empleado ideal hoy es aquél en constante formación, con iniciativa autónoma, con visión global, enfocado en valores que trascienden los intereses personales y económicos. Un empleado tan adaptado al cambio que lo propulsa. ¿Eres tú el empleado ideal?